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jueves, junio 18, 2026

 Cine y series

«La casa de los espíritus»: cuando lo sobrenatural se entrelaza con la historia

Pocos debuts literarios han resultado tan fulgurantes como el de Isabel Allende con «La casa de los espíritus». Publicada en 1982, la novela obtuvo un éxito inmediato, fue traducida a numerosos idiomas y terminó por convertirse en una de las obras en español más leídas de las últimas décadas. Heredera de la tradición del realismo mágico, la novela recorre cuatro generaciones de la familia Trueba para trazar, al mismo tiempo, un gran fresco íntimo y político de Chile. En sus páginas conviven la memoria familiar, la violencia del poder, las fracturas sociales y la resistencia de unas mujeres que desafían la tiranía y el patriarcado. Polémica en su momento y deslumbrante todavía hoy, «La casa de los espíritus» (Plaza & Janés) mantiene intacta la fuerza de sus personajes, la intensidad de su imaginación y una prosa capaz de fundir lo sobrenatural con la historia de un país en permanente transformación. No sorprende, por ello, que esta gran saga familiar haya vuelto a dar el salto a la pantalla: su adaptación como serie para Prime Video se estrena en abril de 2026.

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Fotograma de la serie de televisión La casa de los espíritus (2026), adaptación de la novela de Isabel Allende. Crédito: cortesía de Prime Video.

Fotograma de la serie de televisión La casa de los espíritus (2026), adaptación de la novela de Isabel Allende. Crédito: cortesía de Prime Video.



Publicado en 1982, La casa de los espíritus no ha perdido nada de su espíritu transgresor. Como ejemplo, la reciente prohibición del libro de Isabel Allende en el condado de Orange, Florida, donde fue censurado por abordar temáticas sexuales y por ser crítica contra las tiranías. No es la primera ocasión en la que la novela ha provocado tal revuelo, ya que tras su publicación, bajo la dictadura de Augusto Pinochet, fue vista por muchos como una denuncia a la situación del país. La propia Allende, tras el golpe militar de 1973, que supuso la caída de Salvador Allende, primo hermano del padre de la escritora, se autoexilió junto con su familia en 1975 a Venezuela, país en el que vivió hasta 1988. Fue durante este exilio cuando Isabel Allende comenzaría a escribir el origen de lo que luego sería su libro: una carta enviada a su abuelo moribundo en la que le recordaba algunas de las historia familiares que él mismo le había contado, como la de su tía abuela Rosa, quien murió envenenada en extrañas circunstancias. Como la propia escritora reveló, «empecé a contar y contar. Fue como un vórtice en el que me vi totalmente envuelta, casi en trance. Fui recuperando todas estas historias que yo tenía adentro y que había compartido con mi madre, con mi abuelo... Eran historias familiares». Fue así como abrió una puerta en la que de súbito aparecieron todos esos recuerdos a los que dio forma literaria, un hecho que se percibe en la intensidad y la emoción que desprenden cada uno de sus inolvidables personajes. Como ella también dijo, sus novelas «no resisten mucho el análisis, se escriben con el corazón», quizá por ello la fusión entre lo maravilloso y lo real funciona de forma tan natural, y es la mejor para contar esa saga familiar única en la historia de la literatura. Así, espíritus que recorren la casa, saleros que se mueven solos, música de Chopin que suena en un piano sin nadie toque las teclas, levitaciones, presagios, conviven con amores frustrados, palizas, terremotos, violaciones, o la lucha de clases.


La novela recorre más de cincuenta años de la familia Trueba. El personaje conductor es Esteban Trueba, joven que inicialmente trata de buscar fortuna en las minas para casarse con Rosa del Valle, procedente de una familia rica, y quien morirá envenenada, cambiando la vida del futuro patrón de la finca de Las Tres Marías. Su carácter entonces se endurecerá, volviéndose una persona cruel y conservadora. Se casará entonces con la hermana de Rosa, Clara, dotada de poderes sobrenaturales y personaje a partir del cual se desarrolla el tono de realismo mágico de la novela. De esta relación saldrán tres hijos. Primero Blanca, quien tendrá relaciones sentimentales con Pedro Tercero García, un revolucionario que lucha con el patrón y que luego se convertirá en un famoso cantautor. Los otros hijos serán dos mellizos: Nicolás, obsesionado con el misticismo heredado de su madre y luego líder espiritual, y Jaime, médico preocupado por los pobres y una persona radicalmente austera que en cierto modo sigue la trayectoria de la hermana de Esteban Trueba, Férula, mujer que sacrificó toda su vida, primero cuidando de la madre enferma y luego de Clara. Será así una familia marcada por las tragedias y, sobre todo, por los arrebatos de ira de Esteban, figura autoritaria donde las haya. Blanca, la hija primogénita de Esteban y Clara, y Pedro Tercero, tendrán una hija, Alba, quien recuperará los «cuadernos de anotar la vida» escritos por su abuela Clara, convirtiéndose así en la narradora de la historia salvo en los momentos en los que su abuelo habla en primera persona mostrando así su visión de los hechos y lamentándose de su eterna soledad.La novela transcurre entre dos casas que tendrán un gran protagonismo en la novela, la mansión rural de Las Tres Marías y, sobre todo, la casa de la ciudad, la casa de los espíritus, que en el libro estará poblada por fantasmas, médium, bohemios, y donde sucederán toda clase de hechos sobrenaturales; un espacio en realidad para la imaginación, laberíntico, casi orgánico, que se transforma en relación con los propios cambios emocionales de los protagonistas. Un lugar en el que los miembros de la familia estarán siempre en lucha contra el patriarcado impuesto por Esteban y su violencia, alguien capaz de golpear brutalmente a su mujer Clara. La casa, llena de recovecos, sótanos, cuartos dedicados a la memoria de los difuntos, será también un lugar para la rebeldía. Así, durante la dictadura, Alba utilizará la casa como refugio para ayudar la gente que huye del régimen militar.Aunque Chile no aparece nombrado a lo largo de la novela, la historia familiar se fundirá con la historia política de este país durante más de medio siglo, acabando con el golpe militar que destruyó el gobierno de Allende, momento en el cual lo maravilloso quedará ahogado por el horror. Toda la novela está en constante diálogo con el pasado y, de hecho, muchos de los personajes remiten a situaciones y personajes reales. No solo los abuelos están inspirados en los abuelos de Isabel Allende, el Poeta que se menciona a lo largo de la novela se refiere a Pablo Neruda; Pedro Tercero García está inspirado en el cantautor Víctor Jara; el llamado Candidato o Presidente, está basado directamente en Salvador Allende; y, quizá la propia Alba, la narradora, habla en cierto modo de la propia Isabel Allende. Todos los personajes se verán afectados por la Historia. El propio Esteban, tras el ascenso de la izquierda, verá sus tierras ocupadas por sus propios campesinos. Luego, con la llegada del gobierno militar que él mismo había impulsado a crear gracias a su poder como senador, se dará cuenta de que el nuevo régimen no es lo que esperaba y él mismo será detenido junto con su propia nieta, Alba, quien sufrirá torturas debido a sus actividades políticas. Los personajes femeninos tendrán una relevancia capital en esta historia, comenzando con la madre de Clara y Rosa, Nívea, activista feminista. Las mujeres representan así la memoria, la resistencia y la transformación social frente a un mundo dominado por hombres. A diferencia de los personajes masculinos, las mujeres son las que evolucionan y conectan generaciones. Son también las que narran la historia familiar y las que buscan sus propios espacios de resistencia. Clara, por ejemplo, busca la libertad interior a través de la espiritualidad; Blanca vive un amor prohibido con alguien de clase inferior y de fuertes convicciones políticas; y Alba lucha directamente contra la tiranía militar. Sus personajes son el eje moral, emocional e histórico de la novelaLa casa de los espíritus se convirtió en un bestseller que cambió por completo la vida de Isabel Allende, y menos de diez años después de su publicación fue adaptada cinematográficamente en 1993 por Bille August. Filmada en inglés, contó con un elenco espectacular para la época: Meryl Streep, Jeremy Irons, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas. Sin embargo, lo que parecía su principal reclamo fue su principal defecto: contar con actores norteamericanos para filmar un relato puramente latinoamericano en localizaciones como Dinamarca y Portugal. Esto provocó que la película resultara artificiosa y no tuviera conexión alguna con el texto y la atmósfera original. 


La actual serie, por su parte, no ha cometido los mismos errores. Creada por los showrunners Francisca Alegría, Fernanda Urrejola y Andrés Wood, continúa con la tendencia actual de llevar a la pantalla grandes clásicos latinoamericanos, caso de Cien años de soledad o Pedro Páramo. A diferencia del filme de August, ha sido rodada en español y en Chile. Sin embargo, un cierto exceso de fidelidad y de corrección a la hora de adaptar la novela, provoca por momentos que la serie no posea una personalidad propia, especialmente a nivel estético, destacando una imagen pulcra de superproducción internacional que rehúye de una cierta oscuridad que sí existe en la novela original. Hay, digamos, una falta de riesgo. A pesar de ello, hará las delicias de los seguidores de la novela, ya que la serie aborda directamente los elementos sobrenaturales, muy presentes, y los actores, a diferencia de los de August, resultan más creíbles y naturales, aunque quizá estén demasiado supeditados a los personajes de la novela, casi atados a ellos. Resultará por tanto una serie especialmente emotiva y épica gracias a su espectacular diseño de producción, muy pensada para el público femenino y los intereses actuales del público: el machismo y la lucha contra el patriarcado.


(Publicado originalmente en Revista Lengua)

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