jueves, diciembre 03, 2009

THE WIRE



Ya casi resulta un tópico decir que The Wire es la mejor serie que se ha hecho para televisión en toda la historia y, sin duda, sus cinco temporadas destacan por ser un retrato complejo, ambicioso y legendario de los conflictos sociales de una pequeña ciudad llamada Baltimore, realizado con una perfección digna de cualquier tipo de elogio. La serie creada por David Simon, editada en España por el sello Warner Bros Enterteinment y cuya quinta y última temporada ha sido emitida en el canal TNT, aunque decirlo parezca obvio, realmente aprovecha el “ser” una serie. No rellena horas (o episodios con principio y fin en sí mismos) a base de acciones, diálogos o sorprendentes puntos de giro del guión, sino que utiliza su tiempo de una forma vital y holística. A diferencia de las películas que normalmente vemos, casi siempre con una duración media de noventa o cien minutos, la duración The Wire (60 horas aproximadamente) hace que esta serie tenga la capacidad -y la aproveche- para analizar adecuadamente la sociedad y los distintos grupos, clases o estamentos que la componen, algo que un sólo filme, por su metraje, sería incapaz de desarrollar adecuadamente. Esta serie policíaca, dada su singularidad, su potencia narrativa y su naturalismo, habría que entroncarla con la novela del siglo XIX, con aquellos escritores como Dickens, Zola o Balzac, capaces de recrear su propia época mediante voluminosos libros, que gracias a su magnitud, precisión y espacio, retrataban adecuadamente fenómenos sociales e individuales y su evolución en el tiempo. Al igual que en The Wire, en aquellas novelas el protagonista era la colectividad, la ciudad, pero no recreada con una actitud demiúrgica, sino microscópica.

Hay un verdadero afán por hacernos ver, por mostrar, en vez de concluir o simplemente narrar. The Wire habla de distintos mundos que están en uno solo: Baltimore. Los tejemanejes del puerto, la policía y sus estadísticas falseadas, la corrupción del ayuntamiento, las sucias campañas electorales, la violencia en las escuelas, la manipulación del periodismo y, sobre todo, el mundo de las drogas y de las calles, son los asuntos de The Wire. Un cine verdadera y exhaustivamente temático, con guiones que llevan detrás un trabajo de campo asombroso y una escritura naturalista y directa que nos adentra con rigurosidad en esos territorios.

Y es a través de lo pequeño, de detalles, como se logra dar una visión global. Esta es una de las lecciones que da The Wire. No partir de grandes asuntos sino llegar a ellos gracias a las cuestiones del día a día, de lo interno, de lo que no se ve. Pero lo más increíble de todo es que esto quede registrado en una serie de televisión. Ninguna otra había logrado algo así hasta este momento, esto es, hablar de su propia contemporaneidad con esa fuerza y precisión.

En la cuarta y quinta temporadas David Simon, para finalizar su gran obra, se adentra en dos territorios fundamentales de la sociedad. Los colegios y los periódicos, ámbitos que funcionan en relación con el resto de estamentos (Baltimore es una ciudad que surge del choque continuo entre administraciones, oficios, normativas, razas e individuos). La falta de dinero en el ayuntamiento, porque el anterior alcalde gastó indebidamente, afecta a las escuelas, sumidas en la violencia más absoluta, y en el periodismo triunfan aquellos que inventan las noticias para ganar un Pullizter, dejando de lado, para ello, de denunciar lo que sucede en las aulas. Todos los elementos están perfectamente interrelacionadas. La ciudad es un organismo vivo en el que nada es independiente, nada se mueve sin afectar a otra parte del cuerpo.

En estas temporadas también se ejemplifica a la perfección la idea de equilibrio, de no buscar héroes ni villanos absolutos. Lo épico se convierte en trágico en cuestión de segundos, como ocurre con la muerte de Omar, el más legendario de todos los personajes de la serie. Entretanto, el supuesto protagonista de la serie, el policía Mc Nulty, se sirve de trampas para simular la existencia de un asesino en serie mediante la falsificación de pruebas buscando con ello resolver otro caso parado por falta de fondos. Esta actitud convierte al supuesto héroe, no en un antihéroe, sino en un ciudadano que, frustrado por la política, entiende que la única manera de hacer justicia es cometiendo otra injusticia. Es un mundo complejo, donde las causas no nos llevan solo ante un efecto, sino ante multitud de ellos, que nos hacen descubrir nuevas causas y a su vez nuevos efectos. Pero, a pesar de todo esto, The Wire no muestra una visión oscura del mundo, sino una visión profundamente humana. The Wire es Baltimore, una serie que debería formar parte de los manuales de historia de la ciudad.

DANIEL V. VILLAMEDIANA

3 comentarios:

tortu dijo...

Es excesiva la relacion que se establece en la cuarta temporada entre policias y adolescentes. Y no resulta muy logico que una gran parte de ellos actuen como si fueran sus padres: mcnulty - boddie, prezbo - duquan, bunny - namond, carver - randy...

Y lo de poner un poli malo, en relacion a todos los demas, como que no se lo cree nadie.

en fin. La serie es buena, pero tiene temporadas que no consigue lo que se propone. La segunda me parece mala y la cuarta algo fallida.

Pendiente de ver la quinta estos dias.

Un saludo.

Rizomantico dijo...

Tortu, vos tenés muy mala leche.
Así de simple.
Andá a mirar lost o un garrel.

Maria Maria dijo...

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