Después de éxitos tan
sonados como Breaking Bad (2008-2013)
y Better Call Saul (2015-2022), el
showrunner y guionista Vince Gilligan no lo tenía fácil para mantener su
prestigio. Por ello, Gilligan se asomó al abismo creativo y, en vez de jugar la
carta segura, como hizo con el spinof Better
Call Saul, decidió hacer una serie de ciencia ficción, Pluribus (AppleTV). Aunque esto no es exactamente así, porque sí
mantuvo algo de sus anteriores experiencias televisivas: la actriz Rhea Seehorn.
De hecho, toda la serie gira en torno a ella y está pensada para ella. Es el
centro de este mundo ficticio que ha sufrido una invasión alienígena totalmente
inesperada, una especie de virus que ha provocado que la gente sea feliz, sin
problema alguno, y que viva de forma comunitaria, sin egos, propiedad privada, o
desengaños amorosos. Por si fuera poco, disfrutan de la telepatía y comparten
el conocimiento universal (todos conectan con la mente de todos y saben lo
mismo). Además, son incapaces de mentir y de hacer daño; ni siquiera de
arrancar una manzana de un árbol. Una sociedad utópica que ha logrado lo que
ninguna otra sociedad del pasado humano había conseguido: la igualdad total y
un estado de felicidad pleno. Sin embargo, hay una docena de humanos, entre los
que se encuentra el personaje interpretado por Rhea Seehorn, que no han sido
infectados por este virus extraterrestre. La mayoría aceptará la nueva
situación, pero ella, famosa escritora en su vida anterior, luchará (luego se
añadirá otro hombre insobornable) para que todo vuelva a la normalidad.
Lo interesante de Pluribus
es que rompe con la larga tradición inaugurada por H. G. Wells con su novela La guerra de los mundos (1898), con
invasores malvados que buscan destruir la humanidad. Más bien, la serie de
Gilligan es una reescritura de otro gran clásico: La invasión de los ladrones de cuerpos (1958), obra maestra del
cine de ciencia ficción que en su momento reflejó el pánico a la invasión comunista
y al control mental (es necesario recordar que durante los años cincuenta se
creó un verdadero pánico al descubrirse que algunos prisioneros norteamericanos
durante la guerra de Corea había sufrido un lavado de cerebro). En el filme de
Siegel, una especie de vegetal alienígena procedente del espacio es capaz de
duplicar a cualquier persona, una silenciosa invasión que creó una sociedad
fría e igualitaria, donde no existe atisbo alguno de emoción, voluntad o
felicidad. Era una visión oscura y estereotipada de la Rusia soviética y de los
peligros que conllevaba. En Pluribus
el aspecto ideológico ha quedado atrás, y la serie reflexiona con inteligencia
sobre qué consiste en ser humano, si en sus imperfecciones, en la necesidad de
conservar el yo a toda costa o, por el contrario, en librarse del sufrimiento.
En este sentido, la propuesta de Pluribus
no deja de ser un reflejo del pensamiento budista (y también del jainismo,
contrario a acabar con cualquier forma de vida), ya que en esta nueva sociedad
se ha erradicado la fuente de todo sufrimiento: el deseo.
Pluribus es una
propuesta arriesgada y original que narra en el fondo una peculiar versión de
Robinson Crusoe pero en un mundo poblado por miles de millones de alienígenas
que conservan su aspecto humano y que provocan que la protagonista viva en una
especie de desierto social. Una propuesta valiente porque apenas tiene
subtramas, salvo durante los últimos episodios. Todo gira en relación a las
acciones de Rhea Seehorn y sus intentos frustrados por regresar a una vida que
tampoco le hacía feliz. Es por tanto una narración austera, con pocos diálogos,
que huye de los golpes de efectos habituales, pero que sin embargo cautiva en
todo momento. Un ejemplo de serie inspirada, que cree en sí misma, y que se
mueve en un espacio inédito dentro de la ficción televisiva.
(Oiriginalmente publicado en Rockdelux)
Daniel V. Villamediana


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