martes, marzo 31, 2009

CRÍTICAS "EL BRAU BLAU" 4

Diario de Córdoba, 30 de marzo de 2009

EL TOREO JONDO

¡Qué difícil es rodar el toreo! Tan vistoso como espectacular, los clichés y los estereotipos folclóricos tienden diversas celadas a la cámara ingenua. No es lo mismo ser el primero del escalafón que ser un torero jondo. No es igual ser una figura mediática que un matador de toros. Para su primera película, El toro azul (El Brau Blau) , Daniel V. Villamediana ha recibido a porta gayola el desafío de hacer una película sobre lo que José Bergamín llamaba "la música callada del toreo".
Junto a un reducido equipo se desplazó a una masía en el Ampurdán. Allí soñaron el entrenamiento de un torero ascético y meditativo, un samurai inspirado por la figura legendaria de Juan Belmonte , la elegía de Federico García Lorca a la memoria de Sánchez Mejías , el conocimiento enciclopédico de Cossío y, naturalmente, la hondura ética y estética de José Tomás .
No es un pasodoble sino la música de "De philosophia occulta" de Johan Sebastian Bach la que escuchamos. Y el toro azul al que hace referencia el título es invisible a los ojos del espectador. Unicamente se enfrenta el torero cojo, siendo prodigiosa la interpretación corporal y técnica de Víctor J. Vázquez , a los cuernos del animal totémico, símbolo del peligro del conocimiento que representa la fiesta, tradición, espectáculo... también conocida como "corrida". "Coger el toro por los cuernos", "los dos cuernos del dilema"... El toro es para el torero sobre todo un enigma. Y de su resolución depende la vida del hombre... o de la bestia. Eso es el toreo: la aplicación más radical del principio del tercio excluso. Como en el caso de Edipo cuando salvó a Tebas de la epidemia, y su propia vida, al resolver el acertijo que le proponía la Esfinge. O de forma similar a Homero cuando se enfrentó a la paradoja que le propusieron los pescadores, pero que al no poder resolver ocasionó su muerte.
La actitud de Daniel V. Villamediana como director de cine es la más legítima al aproximarse a la seriedad congénita del único arte que aún conserva el espíritu de la tragedia griega. Combinando con genialidad la universalidad de la forma estética con la particularidad de la cultura mediterránea, y al estilo de los grandes demiurgos del albero, ha sabido medir la distancia justa del plano y el tempo exacto de la cadencia de la secuencia. Extraño y hermoso, este toro azul será invisible también en las pantallas comerciales. Así que permanezcan atentos a la web de la Filmoteca de Andalucía.

SANTIAGO NAVAJAS

sábado, marzo 21, 2009

CRÍTICAS "EL BRAU BLAU" 3

En 6TOROS6.

LA GRAN PELÍCULA DE TOROS

Los aficionados, al cine y a los toros, llevábamos años esperándola y ya está aquí. Sólo la mexicana “Torero” dirigida por Carlos Velo consiguió, en el momento en el que diestro azteca Luis Procura mira a través de la ventana las ramas alborotadas de los árboles, anunciadoras de miedos inciertos, acercarse a la magnitud de este transgresor, ya desde el título, ejercicio cinematográfico que es El brau blau (El toro azul).

Estrenada de tapadillo -como no- la ópera prima del guionista, crítico y profesor de cine Daniel Villamediana, en poco más de una hora sumerge al espectador (dos exactamente estábamos en la sala) en muchos de los misterios de la tauromaquia a través del proceso interno y exteriorizado de un joven que vive en la soledad del campo.

En ese retiro, mientras lee a los maestros, de la vida y el toreo, construye, piedra a piedra, su mundo y su sueño. Un sueño que empieza cuando, renqueante, acude a nuestra Monumental la fecha del histórico regreso a los ruedos de José Tomás en junio de 2007. En ese arranque, la cámara al hombro le acompaña entre la muchedumbre, hasta que ya sentado en su localidad, con el inmenso ruedo vacío, la tarde empezó a llenarse de clamores.

Seguramente conmocionado por lo visto, en su ensimismado retiro, va construyendo su mundo interior, hecho de piedras hasta formar el círculo mágico del ruedo; el capote y la muleta, cuyo manejo viene precedido del toreo con las palmas de la mano y los lances al viento. Y los cuernos artesanales, que hunde en sus femorales y vientre para sentir imaginarias cogidas. La espada, clavada una y otra vez en el pilón de paja.

El héroe se sabe preparado. Camina por la carretera y se siente torero cuando da un trincherazo con su muleta al coche que le pasa rozando. Se despoja del vendaje que atenaza la rodilla hasta dejar ver una enorme cicatriz, pero con la movilidad recuperada. Se afeita la barba pues sería herejía un torero con ella. Y sólo, en ese redondel de hierbas y pedruscos, llama al toro imaginario, je! je!, torea de capote y muleta, verónicas cargando la suerte, remates pintureros, doblones con mando, naturales lentos, largos y de frente, trincherillas y trincherazos que crujen. Y la hora final del espadazo.

Una película de toros y no hay toros, paradoja. En efecto, el toro no se ve pero está ahí, lo siente el protagonista y lo ver sin verlo el espectador, preso del mágico magma en el que se ha sumergido.

Quizás en la búsqueda de una realidad primaria, el enfrentarse a un toro para provocar entre ambos una realidad estética, esté uno de los secretos. No es por casualidad que José Tomás planea sobre la película. Sus silencios son gritos de verdad que sólo los sordos del corazón no quieren oír.

Un último detalle, no el menor: está rodada en el Ampurdán. Las palabras, pocas, lo son en catalán (subtitulado en español). Y la música, junto a la callada del toreo, “la oculta filosofía” de Bach. Lo dicho, una transgresión ejemplar.

FRANCISCO MARCH (crítico taurino de La Vanguardia)

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Extensa entrevista de ALEJANDRO DÍAZ al director de El brau blau en miradas.net aquí

miércoles, marzo 18, 2009

CRÍTICAS "EL BRAU BLAU" 2

AVUI, 18 de marzo.

Una bona feina

Als anys setanta, el músic Robert Fripp va vaticinar la desaparició de les grans formacions que havien dominat la dècada i el nou regnat de les "petites unitats mòbils", una mena de guerrilla musical que es mouria amb independència de les maquinàries de la indústria. Si apliquem aquesta idea visionària al cine, la veritat és que els darrers temps li han donat la raó. Deixant de banda la vitalitat d'un determinat cinema nord-americà, els autors que realment importen són aquells que treballen sense cap tipus de pressió, gairebé com escriptors o pintors. A Catalunya, des de la irrupció del fenomen de la no-ficció, en tenim molts d'aquests, i n'es un exemple perfecte el primer llargmetratge de Daniel V. Villamediana, El brau blau, d'una hora escassa de durada, amb un únic actor (no professional) i un tema no precisament agraït: el toreig i les seves circumstàncies.

Ara bé, això només és l'aparença, perquè El brau blau mostra les evolucions d'un tipus que viu aïllat en una casa de camp i dedica tot el seu temps a la filosofia del toreig, a la lectura, a l'espasa i a la capa?, però sense cap toro al qual enfrontar-se.

Es tracta d'una mena de lectura ritualitzada del que significa torejar, i també una lectura metafòrica: l'art com a obsessió que únicament es pot viure en soledat, amb la màxima concentració, i en què no importen tant els resultats com la recerca.

En aquest sentit, la pel·lícula de Villamediana és exemplar en el seu rigor, en el seu tractament del silenci i el seu respecte pels ritmes i els temps. I també aconsegueix, amb la tauromàquia, una cosa que només semblava a l'abast de certes pel·lícules sobre boxa: que interessi fins i tot a aquells que no sentim cap mena de debilitat per aquestes disciplines. No us la perdeu, que durarà poc.

CARLOS LOSILLA

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Crítica de El brau blau por ALEJANDRO DÍAZ en miradas.net aquí

domingo, marzo 15, 2009

CRÍTICAS "EL BRAU BLAU"

LA RAZÓN, 13 DE MARZO.

«No evadas la forma. Repite hasta la saciedad. Tienes que liberarte del peso. Un ritual pleno y cerrado. Un lugar para perderse». Con este mantra que parece recién sacado de las «Notas sobre el cinematógrafo» de Bresson, escrito por el aprendiz de matador que protagoniza este singular «one-man-show» titulado «El brau blau», Daniel V. Villamediana sintetiza el espíritu zen de una película que representa la búsqueda interior del gesto taurino como movimiento único de trascendencia. No es casual que «El brau blau» tenga su génesis en un artículo que vinculaba el arte de José Tomás con la metafísica fílmica de Bresson, publicado por Villamediana en la desaparecida revista «Letras de cine». La película es la demostración de las teorías vertidas en ese texto, un ensayo sobre la tauromaquia entendida no sólo como una de las bellas artes, sino como filosofía de conocimiento de la verdad de las cosas y de uno mismo. Villamediana filma a su primo Víctor J. Vázquez preparándose para el enfrentamiento final con un toro invisible como si los preliminares tuvieran algo de liturgia religiosa. Vázquez recoge piedras, desayuna, lee y practica con su capote, y cada uno de sus actos parece el de un samurái de Melville, entrenando su conciencia para que entendamos que el baile del torero ante el toro es un duelo a muerte al filo de un abismo arenoso.

SERGI SÁNCHEZ


EL PUNT, 15 DE MARZO.

EL TORERO MINIMALISTA

«EL BRAU BLAU» QÜESTIONA DES D'UNA ESTÈTICA MINIMALISTA L'ARTIFICIALITAT DELS TÒPICS ARTÍSTICS QUE S'HAN CREAT AL VOLTANT DEL MÓN DELS BRAUS
Fa pocs dies, un representant del món de la política em preguntava com podia arribar a produir-se i a triomfar en festivals internacionals una pel•lícula com El brau blau, de Daniel V. Villamediana, rodada amb un pressupost sota mínims i en la qual teòricament no passa res. Abans de respondre a la qüestió, deixeu-me que expliqui simplificadament què és la pel•lícula en qüestió. El protagonista és un torero coix que després de veure torejar José Tomás a la Monumental de Barcelona s'instal•la en un mas a prop de Sant Martí Vell i es dedica a provar les passes i les estocades pròpies dels grans torejadors. Al final de la funció veiem la seva actuació, en una plaça construïda amb quatre pedres i unes bales de palla en les quals ha posat unes banyes de brau. La pel•lícula no té diàlegs, només hi ha un protagonista i està puntuada per un seguit de rètols amb frases de Juan Belmonte i altres figures mítiques. Malgrat que tot plegat pugui sorprendre, El brau blau considero que és una bona pel•lícula, molt millor que bajanades guanyadores d'Oscar com Slumdog millionaire.
El brau blau proposa dues reflexions importants. La primera té a veure amb una certa idea de com articular un cinema menor. Davant la impossibilitat de poder arribar a fites ambicioses, pot resultar molt més noble trobar un equilibri entre l'escassetat de materials i les troballes estètiques. La segona té a veure amb la idea que és possible crear un cinema minimalista, que posa en dubte la càrrega figurativa de la imatge per trobar solucions visuals que s'universalitzin a partir d'allò més simple. El brau blau qüestiona el sentit que té, actualment el fet de vendre els braus a partir de l'imaginari que han imposat gent com Antonio Gades, Cristina Hoyos o La Cuadra de Sevilla. Un imaginari que no fa més que recrear el tòpic i donar-hi un vernís cultural. Villamediana ho redueix tot a la mínima expressió, desconstrueix l'imaginari del món dels braus i acaba trobant un estrany radicalisme en la seva posada en escena que el posa en connexió amb allò més interessant del cinema independent. El pla final de la pel•lícula ens mostra com el torero coix és capaç de recuperar la dignitat, construint en solitari la posada en escena ritual d'una cursa de braus. La imatge té una estranya bellesa, probablement és la bellesa de l'esbós que lluita per imposar-se i per qüestionar l'artificialitat de les obres acabades.

ÀNGEL QUINTANA

jueves, marzo 05, 2009

EL BRAU BLAU (EL TORO AZUL) ESTRENO 13 DE MARZO





EL TORO AZUL PRODUCCIONES y EDDIE SAETA
presentan una película de DANIEL V. VILLAMEDIANA

Alexandra- Barcelona
Cinema Truffaut – Girona
Funatic- Lleida
Pequeño Cine Estudio – Madrid