jueves, octubre 02, 2008
NICE: À PROPOS DE JEAN VIGO. La forma como gozo
Nice: À propos de Jean Vigo, realizada por Manoel de Oliveira en 1983, es un paseo cinematográfico por la ciudad de Niza que trata de emular con estilo propio otro paseo cinematográfico pretérito, el que realizó Jean Vigo en 1930. Pero no se trata simplemente de un trabajo que pretende encontrar las huellas del trabajo antecesor (À propos de Nice) -a pesar de que en varios momentos recorra los mismos lugares en los que filmó Jean Vigo-, sino de una película que vaga de forma independiente por una ciudad cuyo único “interés” para Oliveira reside en que allí filmó Jean Vigo. No hay una necesidad real por describir la belleza de la ciudad, ni siquiera parece que le despierten especial interés sus calles o sus gentes. Al contrario. Y es aquí donde surge el milagro que logra Oliveira en Nice: À propos de Jean Vigo, el milagro del estilo. Extraer belleza de donde aparentemente no la hay. En pocas obras de la filmografía de Manoel de Oliveira encontramos unos movimientos de cámara tan expresivos y bellos como los realizados para este proyecto. Hay una absoluta libertad en las formas, pero también una búsqueda de goce estético que se olvida en cierto modo del motivo originario del filme -y de la ciudad-. Esos travellings de avance y retroceso, esas panorámicas de 360º, esa cámara que recoge unos ascensores de un hotel que suben y bajan acordes con el ritmo de la música orquestada que escuchamos de fondo, logran que este trabajo de Oliveira se convierta en un espacio de virtuosismo en el que la ciudad de Niza es un simple decorado donde la cámara experimenta y disfruta de su propio movimiento. La cámara cómo maquina que se desliza de un modo poderoso y autónomo, que fluye sobre el suelo de Niza con precisión y, al mismo tiempo, con libertad, con rigor y, al mismo tiempo, con una viveza inusitada.
Pero también habla esa cámara de la vacuidad del propio lugar, de la superficialidad, algo que pone la cinta de Oliveira en relación con el trabajo de Vigo, con el que entabla un diálogo mediante el montaje, intercalando imágenes de la película originaria. Una conversación que, más que hablar simplemente del paso del tiempo (lo que ya no está, lo que permanece y lo que se ha transformado), permite comprobar que la ciudad sigue manteniendo el mismo espíritu, quizá todavía más avejentado, de laxitud y anquilosamiento. Entretanto, Oliveira sigue su propia senda, que es hallar otro punto de conexión entre él y la ciudad. Busca y entrevista a los portugueses que allí residen, una deriva narrativa con la que pretende hacer más suyo un territorio que le resulta ajeno. Busca lo humano, lo individual, a través de sus compatriotas, mientras que a los auténticos indígenas de Niza y a los turistas los retrata como grupo, como elementos vivos que se cruzan con su cámara y dan movimiento y sentido a su decorado.
Nice: À propos de Jean Vigo, por su capacidad para liberarse de las ataduras del contenido y trabajar -y desarrollar- con pasión la forma en sí misma, como espectáculo, tiene varios puntos en común con una obra mucho más contemporánea: Electroma (2006), dirigida por Thomas Bangalter y Guy-Manuel De Homem-Christopor -los componentes del grupo de música electrónica Daft Punk-. El filme de Oliveira y el de Daft Punk comparten una mirada de extrañeza ante el mundo, también la utilización de la música como un elemento omnipresente y que influye en los movimientos de la cámara, y, sobre todo, una búsqueda estético-musical como fin. La música y los travelling están unidos en ambas películas para el goce estético. La justificación está en el propio resultado, en la fuerza que surge entre la combinación de música y movimiento de cámara. Lo visual y lo sonoro se unen para alcanzar otro estadio de emociones. Pero no es que estos recursos sean en absoluto novedosos dentro del cine, sino que en estos dos casos nos encontramos ante películas que trabajan sin pudor la relación y fusión entre música e imagen sin más contenido que el que destila o sugiere el propio resultado estético.
Tanto en Electroma como en Nice: À propos de Jean Vigo (dejando de lado a los portugueses que retrata y a la hija de Jean Vigo, que integran la parte más puramente documental del filme) lo que realmente tiene vida son los movimientos de cámara. Es en este ámbito donde ambos filmes encuentran su sitio y su fin. El gozo visto como verdadero contenido. La forma produce gozo, y el gozo o el disfrute se convierten entonces en el argumento esencial.
Es ahí también donde Oliveira mejor conecta con el cine de Jean Vigo y exactamente con À propos de Nice, más allá de las lecturas de crítica social. Jean Vigo construye una obra con absoluta libertad e irreverencia (pienso en esos planos bajo las faldas, verdaderamente provocadores para la época, en los que el cineasta se recrea en la ralentización del movimiento, de modo que de divertidos pasan a ser obscenos; o en la comitiva del funeral, donde sucede justamente lo contrario, pues es vista a cámara rápida), experimentando con las formas que el nuevo medio le ofrece. Juega con la cámara para crear un espectáculo visual, en el que, mediante el montaje y los contrastes, busca nuevos significados a sus imágenes.
Pero el tema más sugerente que ofrecen los dos filmes de Oliveira y Vigo es plantear un cine que se impone a la realidad, que la absorbe. Un cine que no describe tanto lo real sino que lo utiliza para sus propios fines. Aun tratándose de dos películas de aspecto documental, nos hallamos ante dos obras que superan la idea de descripción para llegar a la de expresión. El cine como objeto de disfrute en sí mismo. La moral entonces de sus planos está en relación con la “eficacia” en la consecución de esa belleza (1), y no tanto en relación con el objetivo inicial (en el caso de Oliveira un homenaje y un reencuentro con Vigo y en el de Vigo una sarcástica visión del veraneo en Niza y el contraste entre las clases sociales que allí residen). Hablo de la moralidad de la forma en sí misma, más allá de su relación con el contenido. El juego, el sentido del humor, la originalidad, el estilo, son los elementos que hay que juzgar para tener una visión liberada y auténtica de estos filmes. Experiencias cinematográficas plenas y directamente emocionales.
DANIEL V. VILLAMEDIANA
[1] Si “fallase” la consecución de esa belleza, entonces podríamos hablar de obras inmorales por su falta de estética, por caer en lo vulgar o lo insulso o simplemente por ser de una fealdad carente de interés cinematográfico o artístico; una fealdad considerada como la evidencia de la incapacidad de un director para sacar partido estético a un objeto (lo cual no implica el esteticismo por el esteticismo, sino el saber encontrar la mirada adecuada a ese objeto, el sacarle el máximo partido en función del tipo de película que se esté realizando).
(Artículo orignalmente publicado en el libro colectivo "Elegías íntimas")
martes, septiembre 30, 2008
Homenaje a una muerte de Paul Newman

Y si la vida continúa
es porque mueren de amor
como leyendas indomables.
A la puerta de las iglesias,
repitiendo esa palabra
(Luke, mira a la cámara,
irredenta tu sonrisa caída)
que es paz y ceniza:
siempre,
en cualquiera de esas ínitimas tardes de lluvia,
bajo un resplandor violeta
y no hace falta huir
domingo, septiembre 21, 2008
CARTA ABIERTA A "LES INROCKS" DE "CAHIERS DU CINÉMA"
Solicitan a los editores de "Les Inrockuptibles" que cesen en sus intentos de hacerse con la cabecera de "Cahiers" ya que - sostienen - existe un proyecto cerrado y consolidado desde hace meses bajo la dirección de Thierry Lounas y Emmanuel Burdeau que mantiene los puestos de trabajo de la redacción actual asalariada bajo un nuevo proyecto editorial.
Chers Inrocks,
Nous sommes la rédaction des Cahiers du cinéma. Nous avons voulu saisir l'occasion de la mise en vente du titre par Le Monde pour développer un projet de reprise avec la rédaction en chef. Ce projet, né d'une envie et d'une nécessité critiques, a su convaincre des partenaires financiers : notre actionnaire majoritaire est Thierry Wilhelm – entrepreneur presse et Internet –, aux côtés duquel on compte, entre autres, Paul Otchakovsky-Laurens, éditeur historiquement proche de la revue.
Ce projet est aussi celui d'un grand nombre d'anciens des Cahiers, parmi lesquels Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, Jean Narboni, André S. Labarthe, Jean-Louis Comolli, Louis Skorecki, Luc Moullet… ; et de compagnons de route, comme Jacques Rancière ou Jean Louis Schefer. Ceux-ci, plus de vingt-cinq au total, ont marqué leur engagement en signant avec nous une tribune dans Libération.
Ce projet s'est déclaré il y a plusieurs mois. Il a évolué et s'est construit au vu et au su de tous. Ses atouts sont aujourd'hui connus : renouveler en profondeur les Cahiers en développant notamment une complémentarité nouvelle entre la revue et Internet ; assurer la pérennité de la structure dans toutes ses activités ; garantir l'emploi des salariés.
Tout cela, vous ne l'ignorez pas. Ou plutôt si, vous feignez de l'ignorer en maintenant votre candidature au rachat face à un projet maison. Vous annoncez en outre des licenciements.
Est-il possible que ces Inrocks-là soient les mêmes que le news magazine à la sensibilité de gauche affichée ? Est-il possible que vous convoitiez un titre démontrant, en ce moment historique, qu'il a la volonté et les moyens d'assurer par lui-même son avenir ?
Nous n'y croyons pas. Il y a forcément erreur.
N'attendez donc pas pour faire savoir que c'est faux : Les Inrocks ne veulent pas acheter les Cahiers. Ils sont trop attachés à la pluralité de la presse et à la vivacité du débat critique.
Bien à vous,
Pierre Alferi, Hervé Aubron, Christophe Beney, Nicole Brenez, Jean Douchet, Laurence Giavarini, Charlotte Garson, Gilles Grand, Bill Krohn, Ludovic Lamant, Elisabeth Lequeret, Arnaud Macé, Philippe Mangeot, Thierry Méranger, Cyril Neyrat, Eugenio Renzi, Antoine Thirion, Axel Zeppenfeld.
Dear Inrocks,
We are the editors of Cahiers du cinéma.
When Le Monde decided to sell les Cahiers, we took the opportunity to develop a project with the editor-in-chief for the purchase of the magazine. That project, born of the desire and the need for critical thinking about cinema, has convinced financial partners, our main shareholder being Thierry Wilhelm - press and internet editor - along with, among others, Paul Otchakovsky-Laurens, a publisher who has always been close to the magazine.Our project is also that of a huge number of old members of Les Cahiers, like Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, Jean Narboni, André S. Labarthe, Jean-Louis Comolli, Louis Skorecki, Luc Moullet…, and longtime companions like Jacques Rancière and Jean Louis Schefer. They, more than twenty-five in total, have indicated their commitment by signing a letter we published in Liberation.
This project was initiated several months ago. It has constructed itself in plain view of everyone, and its aims are now well-known: renewing the Cahiers in depth by developing a new complementarity between the magazine and the internet; ensuring the sustainability of the structure in all its activities; guaranteeing continued employment for the salaried staff.
All of this you know. Or rather, no, you pretend not to know it when you maintain your proposal to take over an inside project, announcing among other things further layoffs.
Is it possible that these Inrocks are the same news magazine that displays a leftwing sensibility? Is it possible that you wish to take over a magazine, at this historical moment, that has the will and means to ensure its own future?We don't believe it. There must be a mistake.
Therefore, do not delay in letting people know it's not true: Les Inrocks don't want to buy Les Cahiers. They are too attached to the plurality of the press and to lively critic debate for that.
Sincerely,
Pierre Alferi, Hervé Aubron, Christophe Beney, Nicole Brenez, Jean Douchet, Laurence Giavarini, Charlotte Garson, Gilles Grand, Bill Krohn, Ludovic Lamant, Elisabeth Lequeret, Arnaud Macé, Philippe Mangeot, Thierry Méranger, Cyril Neyrat, Eugenio Renzi, Antoine Thirion, Axel Zeppenfeld.
miércoles, septiembre 17, 2008
EL COLECCIONISTA 5: REFLEJO
para ver en mayor calidad dar aquí y clickar en "watch in high quality"
PD: Música de Moondog. Tema "Oasis" del disco "A New Sound of an Old Instrument" (1979)
sábado, agosto 23, 2008
EL COLECCIONISTA 4: LA ABSTRACCIÓN DEL TOREO
Para ver en mayor calidad click aquí y dar a "watch in high quality"
PD: Música de Diego Ortiz. Pieza titulada "Recercada segunda sobre el canto llano la Spagna" de la obra "Recercadas del trattado de glosas" (1553)
sábado, agosto 16, 2008
lunes, agosto 04, 2008
HA NACIDO UNA ESTRELLA: EL VITI

Víctor J. Vázquez bajo la estatua de Belmonte. Click para para agrandar.
Hoy en El Diario de Sevilla.
Cine bajo el signo de José Tomás
Vallisoletano de nacimiento y afincado en Triana, Víctor J. Vázquez es el único actor de la película española que participa en una de las secciones del Festival de Locarno
Alfonso Crespo / SEVILLA Actualizado 04.08.2008 - 09:46-Usted está en el origen mismo de 'El Brau Blau'. Llevó a Daniel, su primo, a ver a José Tomás en Valladolid y se produjo la revelación...
-Sí, él era un poco escéptico con el mundo del toro. Le llevé, en Valladolid, a una corrida que reunió a Ponce, Juli y José Tomás (antes de su retirada). Fue la faena de la temporada y la conversión de Daniel. De ahí vino el artículo en la revista Letras de Cine, y la idea de la película, que fue como una premonición, pues empezó a gestarse antes de saberse que José Tomás volvería a torear.
-¿Y a Víctor, de dónde le viene la afición?
-De mi abuelo materno, que vivía frente a la plaza de toros de Valladolid. Es decir, desde pequeño.
-Supongo, entonces, que aunque ésta sea su primera experiencia como actor, no le habrá sido muy difícil encarnar a un treintañero fascinado por el toreo.
-Sí. Además, aunque mi profesión sea la docencia, he sido mozo de espadas de un compañero de Derecho del año que estudié en Salamanca, el novillero Diego Ramos, que el año que viene toma la alternativa en Salamanca. Vive en Sanlúcar de Barrameda. Es un torero castellano, sobrio, parecido a El Viti. Con él aprendí la técnica, pues entrenábamos juntos.
-Aunque a usted, en la mejor tradición moderna, se le convoca en 'El Brau Blau' como cuerpo antes que como actor, ¿cómo ha sido la experiencia de estar frente la cámara?
-Muy natural. La película partía de la necesidad de hacer cine. Daniel quería hacer cine con una idea, una cámara, un actor y el campo del Ampurdá. Nos fuimos al campo con esa idea. Mi primo y yo nos llevamos muy bien y existía una confianza mutua. Rodamos el filme en ocho días; dormíamos con el equipo, reducido y de amigos, en la misma masía donde rodábamos, sin agua y conviviendo con una rata de campo de considerables dimensiones.
-Tecnología digital y muchas ganas de hacer cine...
-El Brau Blau parte de la fe. También del convencimiento de que hoy en día se puede hacer cine con poco dinero. Ahora es más fácil que nunca que el resultado final tenga que ver con lo que de verdad querías hacer.
-Pedro Costa no para de recordar que ése ha sido uno de los grandes pecados de la industria, convencer al mundo de que hacer cine deber ser algo caro.
-Completamente de acuerdo.
-Y visto el resultado del filme, ¿qué opinión le merece su forma y su fondo?
-Daniel es el cineasta español más raro (en el mejor sentido de la palabra). Sabía muy bien el tipo de cine que quería hacer, y aunque se puedan establecer vínculos con Bresson, Lisandro Alonso o Albert Serra, él rompe en parte con ellos; también con toda la nueva corriente documental catalana. Tiene una mirada muy particular, y estaba decidido a hacer un filme con mucha acción. Respecto al tema, pienso de veras que el toreo es un camino espiritual, y eso es lo que late en el filme. El toreo se lleva a cabo a partir de la superación del miedo, el aprendizaje de la técnica y la comunión con el toro (aquí etéreo, azul en homenaje al Oliveira de El principio de la incertidumbre).
-¿Repetirá experiencia como actor?
-Estoy a disposición de mi primo (ríe). También de otros amigos de Letras de Cine, como Álvaro Arroba, del que pronto veremos algo.
La cíclica fascinación por lo primitivo
A. C. / SEVILLA Actualizado 04.08.2008 - 05:00domingo, agosto 03, 2008
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DAVID CALLEJA BRAVO
viernes, agosto 01, 2008
DOCTOR MAGNETO: HOMENAJE A JOLUSAVA (y II)
Quien le desconociera podría pensar que estos posts sobre José Luis Sánchez Vazquez constituyen una especie de desclasificación de la existencia de uno de los personajes más herméticos y legendarios de la cinefilia española. Uno de los más rumoreados pero menos conocidos, como él prefirió, discreto y ágrafo de su sabiduría. Y, si bien Jolusava desde su pueblo de
Otro resquicio de sus escritos rescatado, la lista de sus trece películas favoritas para el número 3 de "Letras de Cine":
1- Ciudadano Kane (1941) Orson Welles
2- Sed de mal (1958) Orson Welles
3- La noche (1961) Michelangelo Antonioni
4- Iván el Terrible (1944-58) Sergei M. Eisenstein
5- Rocco y sus hermanos (1960) Luchino Visconti
6- El viento (1928) Victor Sjöstrom
7- Umberto D (1952) Vittorio de Sica
8- Los olvidados (1950) Luis Buñuel
9- Pasión de los fuertes (1946) John Ford
10- Al final de la escapada (1959) Jean-Luc Godard
11- America, America (1963) Elia Kazan
12- M, el Vampiro de Düsseldorf (1931) Fritz Lang
13- El mundo marcha (1928) King Vidor
Conte
Hace una semana vimos a un hombre que luchaba contra sus canciones (ergo contra sí mismo) para transmutarlas en algo nuevo. Curromerianamente, en el límite de su cuerpo, a lo Leonard Cohen pero con alegría y sin apocalipsis. Homeric!
En primera fila otro brillante sandwich man, cartellone di cinema, que como Conte extrae arquetipos del imaginario cinematográfico hollywoodiense para insertarlos en su tierra natal y dejarlos sueltos a ver qué pasa y qué extraño arte artificial surge.
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martes, julio 29, 2008
EL ÚLTIMO ESPECTADOR: HOMENAJE A JOLUSAVA (I)
Es 24 de julio y me acaban de comunicar el fallecimiento de un amigo, José Luis Sánchez Vázquez. Sin ninguna relación profesional con el cine (hasta su jubilación fue un simple profesor de matemáticas), José Luis fue el espectador perfecto. Un cinéfilo en todo el sentido de la palabra. En todos los años que le traté no llegué a conocerle ninguna fobia. Al contrario, parecía interesarle todo, desde Marilyn Monroe a Stan Brakhage, desde Pietro Germi a los seriales del cine mudo (cuyas ediciones argentinas en VHS perseguía sin descanso). Primero en Super 8, luego en VHS, finalmente en DVD (sorprendentemente nunca le llegó a interesar el e-mule ni el divx), consiguió atesorar una videoteca con cerca de 20.000 títulos. Lo grababa todo a través del satélite y, cuando él no podía, se lo hacía algún amigo que vivía en Francia o Italia. Desde un rincón de Galicia, esa videoteca fue la fuente básica para la formación de muchos cinéfilos españoles. También el último recurso para muchos festivales y publicaciones que precisaban de alguna copia inencontrable por los medios convencionales. Por lo que sé, nunca escribió sobre cine ni programó ninguna sala o festival (más allá de su etapa como cineclubista de una pequeña ciudad en los años sesenta y setenta). Y sin embargo, pese a que no haya dejado huellas rastreables, su influencia ha sido muy superior a la que podamos legar algún día los que nos dedicamos profesionalmente a este mundo. Acostumbra a decir Álvaro Arroba que Internet es la versión moderna de la Biblioteca de Alejandría. Pues bien, antes de Internet teníamos a José Luis, siempre dispuesto a facilitar esa copia que necesitábamos, a intercambiar grabaciones. Un espectador perfecto, decía, aunque sus circunstancias personales le dificultasen la asistencia normalizada a una sala de cine. Si de lo que se trata es de ver cine, él consiguió superar todos los obstáculos para verlo todo. El cómo nunca le preocupó, lo importante para José Luis fue ver y atesorar el cine.
JAIME PENA
(fragmento de un artículo de El Amante, nº 195, agosto 2008)
lunes, julio 28, 2008
viernes, julio 25, 2008
CONTRA JUDD APATOW... ELEGIMOS CUERPOS: ¡VIVA EL CINE DE ACTOR!
MUNDOS PARALELOS
Decía hace poco en otro lugar que uno de los rasgos mayores de este género hoy día es la sustitución de la tensión sexual típica de la comedia clásica por la relación paterno-filial, cuya cima hasta el momento es Noche en el museo, donde la obsesión por la procedencia ya no sólo se localiza en el Padre sino también en los Padres de
Por supuesto, es fácil detectar todo eso en la tendencia, digamos, cool de ese tipo de comedia, cuyos estandartes más prestigiosos serían Lost in Translation, de Sophia Coppola, y Flores rotas, de Jim Jarmusch, ambas con la presencia estelar de Bill Murray, o incluso Punch-Drunk Love, de Paul Thomas Anderson, con Adam Sandler. Pero no lo es tanto en los ejemplares más extremos y provocativos, sobre todo desde el momento en que se presentan como productos de consumo adolescente o nerd, cuando no ambas cosas a la vez. Porque en esos objetos no identificados aún por la mayor parte de la crítica se ocultan verdaderos volcanes del extrañamiento más salvaje. En ellos, tanto los rostros de ese nuevo star-system como la propia concepción de las imágenes actúan como un muro de contención contra la mirada escrutadora del espectador. La impasibilidad no es tal, sino más bien histrionismo reconcentrado, presto a un estallido que a veces se produce y a veces no. Y lo mismo para el diseño de superficies –nunca como en estos casos la pantalla ha sido más plana y unidimensional--, que proviene de las películas de Jerry Lewis y encuentra su vertiente más intelectualizada, por ahora, también en Punch Drunk Love.
Es fácil citar Life Aquatic y otras películas de Wes Anderson en este sentido, aunque su lado cool cada vez aparece más hipertrofiado, de la misma manera en que no lo es tanto recurrir a Richard Linklater y Jared Hess, quizá los más radicales, pues ahí no hay coartada que valga frente a la crudeza del panorama que dibujan: la insolidaridad del hombre contemporáneo frente a su propio entorno, su desubicación absoluta incluso en el terreno virtual de la imagen, su condición de “no-lugar” en lugares cada vez más definidos. Contrariamente a la tradición yanqui que empieza en Monte Hellman, vocero del existencialismo beckettiano, incluso Van Sant vuelve la trama del revés y convierte Esperando a Godot o El expulsado en recipientes donde la energía negativa proviene de los habitantes, no del habitáculo. Mientras el protagonista sin nombre de algunos cuentos de Beckett es un ser pensante cuya conciencia pesa demasiado en una civilización que cuelga del vacío, Jack Black en Escuela de rock, de Linklanter, o en Super Nacho, de Hess, es una máscara tras la cual se oculta la nada, el todo de una tradición y del gran espectáculo capitalista urbano o suburbano. Por ello Una pandilla de pelotas, también de Linklater, es tan revolucionaria: incluso Billy Bob Thornton resulta ser una nimiedad en comparación con todo lo que le rodea. Y en Super Nacho, la aglomeración de referentes –de El Santo-El enmascarado de Plata a las fábulas rurales de Pasolini— deja sin resuello al protagonista, de modo que en vez de no-lugares quizá podamos empezar a hablar ya de no-personas.
La extrañeza que producen esas comedias bastardas proviene de su situación geográfica respecto al universo conocido. Ocurren en un espacio mental en el que circulan imágenes y palabras, contornos y ecos que sólo muy lejanamente se parecen a lo que algunos denominan la realidad real. Deforman lo que miran para que sea a la vez reconocible e inquietante, como en los relatos de Robert Walser, y para que el espectador también se sienta alejado de todo eso a medida que se adentra en ello, de manera que la comedia norteamericana actual recoge su tradición para pervertirla y reconvertirla en el último grito de cierta cultura europea: es el mismo cruce que se produce en la obra maestra de este género hasta el momento, el Inland Empire de David Lynch, donde los pasillos de Edward Hopper conducen a los senderos que se bifurcan de Jorge Luis Borges, otro ilustre europeo extraño de sí mismo.
CARLOS LOSILLA
miércoles, julio 23, 2008
martes, julio 22, 2008
ELOGIO DEL DVD
¿QUÉ HEMOS HECHO NOSOTROS PARA MERECER ESTO?
Defensa e ilustración de la edición en DVD
“Si alguien piensa que
La razón que guía el exabrupto anterior no es otra que alertar al sufrido consumidor cinematográfico de que el mundo de las ediciones en DVD está plagado de abominaciones sin nombre (que coexisten, es verdad, con excelentes ediciones) de las que una de las más curiosas consiste en la decisión de algunas multinacionales de eliminar los subtítulos en castellano de alguna de sus obras más importantes (hay películas de John Ford, de Billy Wilder, de Howard Hawks, afectadas por esta política inexplicable) aunque eso sí a cambio de obtenerlos en serbocroata, polaco, turco, finlandés y toda una variedad lingüística que hace pensar si acaso se trata de ediciones pensadas para nuestra creciente población inmigrante o de una sutil manera de tratar de convertir al español medio en un avanzado políglota. Menos mal que uno puede agenciarse estas películas en el mercado norteamericano -Internet mediante- donde sí que se editan (a la fuerza ahorcan) con sus correspondientes subtítulos en español (y costando, dicho sea de paso, bastante menos que entre nosotros). No menos aberrante resulta ser la edición de películas con subtítulos no removibles (aunque en algunos casos esto se deba a imposiciones leoninas de las casas poseedoras de los derechos originales y a una gestión rácana y provinciana de los mismos) despreciando la posibilidad que ofrece el formato de permitir apreciar la imagen sin ningún tipo de molesta interferencia.
En este contexto hay que señalar la curiosa paradoja que vive el mundo de la edición en DVD. Por un lado, nunca ha habido tantas y tan raras (permítaseme la expresión en aras de la rapidez) películas a disposición del consumidor atento. Por otro, la plétora de filmes (más de uno y de dos cuya edición entre nosotros era casi impensable no ha muchos años) se ve empañada por la escasa calidad de muchas de las ediciones, algunas de las cuales colocan al consumidor ante la tentación de acudir al juzgado de guardia. Desde ediciones cuyo visionado original deja traslucir el origen videográfico de su master de partida (véase, por ejemplo, las copias de, por ejemplo, Love Affair o Fort Apache que circulan entre nosotros) hasta otras pomposamente presentadas como “remasterizadas” y que ocultan una deleznable y vetusta copia que más parece rescatada de un basurero como sucede con la recientemente publicada El hombre tranquilo (que además se presenta sin los imprescindibles subtítulos y con una banda sonora en estado comatoso).
Aunque no sea este el momento de aducir la necesidad de rehabilitar la práctica de la filología fílmica (y aquí habría que entrar a saco con las famosas “versiones restauradas” o sometidas al denominado director’s cut) si que conviene advertir que no sólo algunos filmes esenciales se ponen a disposición de espectador en copias que dejan mucho que desear (de nuevo un solo botón: el caso de Ciudadano Kane; adquieran la copia editada por Waener en USA si quieren saber quien era, de verdad, un tal Gregg Toland) sino que algunas aparecen en versiones mutiladas de manera brutal. Dos casos señeros: Los cuatrocientos golpes, que goza del dudoso privilegio no sólo de estar cortada, sino de presentar una banda sonora en castellano y unos subtítulos que se corresponden con la versión censurada que circuló antaño entre nosotros; El ángel exterminador, que se presenta en una versión convenientemente “afeitada”, a la que se le han extirpado las esenciales repeticiones de determinadas escenas que tanto divertían a Buñuel. Aunque para ser justos, habría que señalar que en este último caso, lo mismo sucede con las copias en
Por eso sólo me queda desear buena suerte al sufrido consumidor y, si tiene tiempo y conexión a Internet que eche una ojeada a páginas como la canadiense www.dvdbeaver.com en la que podrá acceder a jugosas comparaciones entre ediciones alternativas. Y que no descarte la posibilidad de agenciarse un lector multizona al que sacarle chispas aprovechando que, de momento, el euro está ganando la batalla del cambio al dólar.
SANTOS ZUNZUNEGUI
domingo, julio 20, 2008
"EL BRAU BLAU" DE DANIEL V. VILLAMEDIANA - LA PRIMERA PELÍCULA DE "LETRAS DE CINE"
EL BRAU BLAU (El toro azul), una película de Daniel V. Villamediana, ha sido seleccionada para la prestigiosa sección oficial Cineastas del presente de la 61ª edición del Festival de LOCARNO que se desarrollará del 6 al 16 del próximo mes de agosto.Es el único filme español a concurso.
El brau blau producida por Eddie Saeta y El toro azul producciones, es el primer filme del crítico, guionista y fundador de la revista Letras de cine, Daniel V. Villamediana, nacido en Valladolid en 1975 y afincado en Barcelona.
La película rehabilita el mundo de los toros para el cine aproximándonos a su más pura esencia; a su lado más primitivo. El filme realiza un riguroso y poético seguimiento del día a día de un joven obsesionado con la técnica del toreo y con José Tomás. Aislado en una masía, practica el toreo interior, un toreo sin toro que se convierte para él en un camino espiritual.
Pasando de lo documental a la ficción más excéntrica e irreal, El brau blau afronta un territorio ausente de tópicos en el que el cuerpo, la piedra, el viento, el acero, se transforman en verdaderos protagonistas de un viaje solitario y pleno.
El brau blau tiene previsto su estreno en España en otoño de 2008 y se inscribe dentro de la línea de un nuevo cine de autor que surge desde Cataluña, y que llega a audiencias internacionales a través de prestigiosos festivales cinematográficos como el de Locarno.
Para ver en mayor calidad clik aquí y pulsar en "watch in high quality"
sábado, julio 19, 2008
viernes, julio 18, 2008
COMMERCIAL GUCCI - DAVID LYNCH
Commercial for fragance Gucci by Gucci, features models Raquel Zimmerman, Natasha Poly and Freja Beha Erichsen, Soundtrack: 'Heart of Glass' by by Blondie, Directed by David Lynch.













